El electromagnetismo de Maxwell
El electromagnetismo de Maxwell
es una de las cuatro fuerzas fundamentales de la Naturaleza. A mediados del s.
XIX, los científicos sabían que los fenómenos eléctricos y magnéticos guardaban
relación, pero desconocían cómo ni porqué. Buscaban la respuesta. Algunos como
Morse y Marconi supieron ver su importancia para las telecomunicaciones.
Oersted demostró que las corrientes eléctricas producían campos magnéticos. Y
Faraday el proceso inverso, es decir, que un campo magnético podía producir
corrientes eléctricas. Pero fue el escocés James Clerk Maxwell quien unificó
los fenómenos eléctricos y magnéticos en una única fuerza, en 1873.
Maxwell creía que todo el espacio estaba lleno de una sustancia electromagnética invisible, una especie de éter, por el que se expandían las fuerzas. Lo imaginaba como las celdillas de un panal de abejas, y por su interior discurría la energía. Introdujo la idea de campos de energía. La causa de todo magnetismo era un movimiento de carga eléctrica. Las corrientes eléctricas son movimientos de carga eléctrica y, por eso, producen un campo magnético. Cuando dos corrientes eléctricas circulan en el mismo sentido, se atraen. Si circulan en sentido contrario, se repelen.
La unificación de Maxwell supuso una revolución en el mundo de la
Física. Casi todas las herramientas que empleamos en nuestra vida
cotidiana se basan en el electromagnetismo. Por ejemplo, la web. También
está presente en todo nuestro entorno. Es el responsable de que no
atravesemos las paredes o no nos precipitemos hasta el centro de la
Tierra por efecto de la gravedad.
El electromagnetismo es millones de veces más fuerte que la gravedad, afortunadamente para nosotros. La repulsión electromagnética entre nuestros átomos y los del resto de objetos hace que podamos tocarlos sin atravesarlos. En algunos materiales los electrones se alinean de tal menera que multiplican su repulsión o atracción, y por eso podemos ver el efecto de la fuerza. Es el caso de los imanes.
Maxwell unificó las fuerzas eléctrica y magnética mediante cuatro
ecuaciones matemáticas. También comprobó su relación con la velocidad de
la luz. El porqué sigue siendo un misterio. La constante eléctrica
dividida entre la constante magnética da exactamente la velocidad de la
luz. La velocidad de la luz es una constante en la Naturaleza, y también
un límite hasta ahora infranqueable. Curiosamente, la velocidad de la
fuerza de gravedad también es la velocidad de la luz. Estas casualidades
confirmaron a Eisntein en su creencia de que todo en la Naturaleza está
relacionado, y que existe una teoría del todo.
















